domingo, 5 de agosto de 2012
Ganando Almas para el Reino de Dios
Ganar almas es cuando sin reservas decidimos dar testimonio, comunicando y expresando -de forma organizada y equilibrada- quien es nuestro Señor Jesus. Dar testimonio o atestiguar no es solamente expresarse con palabras, pero principalmente con actitudes. Con acciones...no es por imponer pero si por exponer.
Cuando nos posesionamos y decidimos comunicar, no significa que debemos salir dando de gritos, reaccionando en contra de las opiniones de los demás, ganando discusiones ni mucho menos hacernos pasar por alguien o algo que no somos. Comunicar es envolvernos, andar juntos, y llevar vida a las personas, crear relaciones. Otro factor importante e indispensable en esta operación, es que antes de hablar "es necesario saber oír."
Muchas personas piensan que evangelizar es solamente hablar de Jesús. ¡Pero no es solo esto!
Verdaderamente eso muchas personas lo pueden hacer...y muchas personas piensan que si ellas consiguen traer una persona para la iglesia, el resto es solo del pastor. Pero no es así...
Ganar almas es saber escuchar a otra persona, es usted mostrar que se importa con ella, y tener paciencia de escucharla, estar a su disposición, eso es lo que hace la diferencia. No es únicamente traerla a la iglesia, pero es cuidar también de las almas. No es ser una religiosa insoportable siempre invitando a la iglesia, queriendo que su familia escuche en su casa predicaciones, música cristiana a todo volumen para que se convierta. ¡NO! (ni yo soportaría una actitud así). Se trata que usted sea su amiga, de que las conquiste.
Usted no puede estar todo el tiempo hablando sobre los asuntos de su iglesia a su familia y a las personas a su alrededor, mas bien se trata de incluir a Dios en sus conversaciones saludables.
También hay que ver otro detalle muy importante...necesitamos conquistar las almas, y aquellas que al veces están perdidas dentro de la misma iglesia, y que usted todavía no les ha prestado atención por estar más preocupada en traer a personas nuevas (y al final ni una ni otra).
Si usted consigue entender esto...usted podrá ser agradable y conquistará el corazón de esas personas, en poco tiempo usted también será capaz de ganar sus corazones para Dios.
sábado, 4 de agosto de 2012
La elegancia del comportamiento
Existe una cosa difícil a ser enseñada, y que talvez por eso esté cada vez más rara: la elegancia del comportamiento.
Es un don que va más allá del uso correcto de los cubiertos y que se refiere más que decir un simple gracias delante de una gentileza.
Es la elegancia que nos acompaña desde la primera hora de la mañana hasta la hora de dormir y que se manifiesta en las situaciones más simples, aun cuando no hay ninguna fiesta, ni fotógrafos cerca sucede la elegancia naturalmente.
Es una elegancia natural. Es posible detectarla en las personas que elogian más de lo que critican.
En las personas que escuchan más de lo que hablan.
Y cuando hablan, no se meten en chismes, ni en las maldades agrandadas de boca en boca.
Es posible detectarlas en personas que no usan un tono de voz superior. En las personas que evitan asuntos vergonzosos porque no sienten placer en humillar a otros.
Es posible detectarlas en personas puntuales.
Elegante es quien muestra interés por asuntos que desconoce, y quien cumple lo que promete.
Es elegante no quedar demasiado libre.
Es elegante no cambiar su estilo solo para adaptarse al de otro.
Es muy elegante no hablar de dinero en charlas informales.
Es elegante retribuir cariño y solidaridad.
Sobrenombre, joyas y nariz respingada no sustituyen la elegancia del gesto. Hay un libro que enseña a tener una visión generosa del mundo, a no estar en el de una forma arrogante; es la Biblia Sagrada.
Se puede intentar capturar ésta delicadeza natural a través de la observación.
La educación se oxida por falta de uso. “Recuerde que cosecharemos infaliblemente aquello que hayamos sembrado”. Quede alerta al momento presente de sinceridad y de amor, para mañana cosechar los frutos de la alegría y de la felicidad.
“Cada uno cosecha exactamente, aquello que plantó” Gálatas 6:7.
Autor desconocido.
quarta-feira, 1 de agosto de 2012
Bautismo en el Espíritu Santo – 2 Final
Mi mente se fue abriendo con respecto al Espíritu Santo, me definí en el por qué quería Tenerlo. Yo comencé a prestar atención en las predicas de miércoles y domingos, comencé a entender que si Le tuviera dentro de mí, mi vida se transformaría. Yo dejé de mirar al Espíritu Santo como un objeto (así mismo), como una marca que si usted Lo tiene puede hacer esto o aquello en la iglesia. Él no es una cosa que te hace ser diferente delante del pastor solo para ser obrera, solo para tener una posición o ser reconocida.
A través del libro que estaba leyendo, de las predicas que participaba en la iglesia, yo entendí que el Espíritu Santo no solamente podría transformarme en una “persona buenita”. Pues los frutos que vienen de Dios (Gálatas 5), es diferente, es santo, es sobrenatural.
No es simplemente que usted tenga algunos frutos uno que otro en común, sino es que tenga todos en su vida. Es tenerlos y usarlos en los momentos más difíciles, no es solo tener amor por su amiga, es amar a su enemigo (fue eso que Dios me enseñó y me mostró), es una alegría inmensa, sobrenatural que invade cualquier momento difícil.
Entendí que el bautismo en el Espíritu Santo es una transformación sobrenatural, Él da el poder para que usted sea alguien que nunca iría a ser con sus propias fuerzas. Si usted quiere tener el bautismo en el Espíritu Santo, ¿cómo puede Buscarlo si no se está esforzando para dar fruto? De esa manera nunca Lo recibirá.
Yo fui bautizada solo cuando conseguí el poder de vaciarme del egoísmo, miedo, orgullo y de todos mis deseos y así, Él vino sobre mí. Mientras yo solamente Le buscaba por intereses personales (de tener eso o aquello), Él no podía bautizarme, solo fui respondida cuando Le busqué con mi vida.
Y así, vino mi bautismo con el Espíritu Santo, fue tan simple, nada de emoción. Yo ya venía preparandome para ese momento. Y Él vino un domingo de Agosto de 1995. Recuerdo que hice un propósito de quedar sábado para domingo buscando a Dios, y cuando yo fuera para la reunión, solamente iría a cerrar mis ojos y, Él vendría sobre mí. Lo recibí, Él me selló, fue una experiencia que esperaba por mucho tiempo y llegó. Acuérdese que primero es necesario tener un corazón limpio y puro, estar dispuesta a Servirle de cuerpo y alma. “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. (Jeremías 29:13).
Cuando somos bautizados con el Espíritu Santo, adquirimos una fuerza interior muy grande (inexplicable) que nos lleva a propagar la Palabra de Dios a los cuatro rincones de la tierra.
Todo estaba sucediendo en mi vida de una manera concreta, ¿por qué no necesitaba quedarme ansiosa? Porque yo ya me había engañado dentro de la iglesia, ya había tenido malas experiencias. Por eso no me precipité, y finalmente tuve paciencia, puse mi parte y fui bautizada en el Espíritu Santo.
¿Usted Le ha buscado solamente para Tenerlo como una marca en su vida espiritual y ser reconocida? ¿O usted Le ha mostrado que Le desea más que a todo?
El Espíritu Santo es el poder dentro de usted y no cualquier cosa.
Assinar:
Postagens (Atom)


