segunda-feira, 7 de fevereiro de 2011

La Poda

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto ‘la poda’ para que dé más fruto todavía. (Juan 15:1-2).

Al referirse a si mismo como la vid verdadera, el Señor Jesus esta diciendo claramente que existen vid falsas. Para comprender eso mejor, El nos trae la figura de la poda. Vea que solamente las ramas que dan frutos son podadas. Aquella que no da frutos, el Padre simplemente corta. La poda existe para la rama que trabajo mucho durante su estación fructífera, la poda es para prepararla para la próxima estación, ella consiste básicamente en limpiar y cortar aquellos gajos y hojas que, aunque parezcan “bonitos y bellos”, imposibilitaran la plena fructificación si no fueran sacados.

En nuestras vidas, Dios nos poda con el objetivo de eliminar justamente esos gajos y hojas que parecen “bellos”, pero no lo son. La poda es dolorosa para nosotros. Normalmente significa despojarse de alguna cosa, no necesariamente mala en si misma, como: Prioridades, poder, influencia, dinero, tiempos, títulos, sueños o cualquier otra cosa que pueda sacarnos de nuestro objetivo, ella viene para bendecirnos, sacando aquello que podría impedirnos de fructificar en abundancia y calidad en la próxima estación.

Si nuestro Dios no se importara, simplemente no podaría y, nos dejaría secar sin dar más frutos. La poda de Dios pretende que la rama alcance su potencial pleno en el Reino de Dios

Si observas un árbol después de la poda, el no tendrá un aspecto muy agradable. Por el contrario, parecerá “vació” y “feo”. Pero, estará preparado para el que todavía vendrá, para dar los frutos en la próxima estación.
Por otro lado, la vid falsa continuara pareciendo linda, bonita, y estará llena de gajos y hojas. Sera inicialmente confundida con un buen árbol por muchos. Pero el tiempo pasara, y el no dará frutos en abundancia y calidad. Por eso, debemos sujetarnos a la poda de Dios en nuestras vidas para disfrutar de las bendiciones de ser vaciadas de todo lo que no sea esencial para El, aunque sean cosas que parecen bonitas y deseables. La poda viene, no porque pecamos, pero si porque dimos frutos.

Los periodos de poda serán dolorosos, serán tiempos de renuncia...pero, Dios nos conoce, El nos esta preparando, El sabe cuales son los gajos y hojas que El necesitara sacar. Siempre existirán ramas más llenas, que parecerán más lindos a los ojos de los hombres, pero no darán frutos. La próxima estación vendrá, y Dios, más que nadie, conoce nuestro potencial para el Reino de El, y quiere usarnos en su plenitud.

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