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quarta-feira, 1 de agosto de 2012
Bautismo en el Espíritu Santo – 2 Final
Mi mente se fue abriendo con respecto al Espíritu Santo, me definí en el por qué quería Tenerlo. Yo comencé a prestar atención en las predicas de miércoles y domingos, comencé a entender que si Le tuviera dentro de mí, mi vida se transformaría. Yo dejé de mirar al Espíritu Santo como un objeto (así mismo), como una marca que si usted Lo tiene puede hacer esto o aquello en la iglesia. Él no es una cosa que te hace ser diferente delante del pastor solo para ser obrera, solo para tener una posición o ser reconocida.
A través del libro que estaba leyendo, de las predicas que participaba en la iglesia, yo entendí que el Espíritu Santo no solamente podría transformarme en una “persona buenita”. Pues los frutos que vienen de Dios (Gálatas 5), es diferente, es santo, es sobrenatural.
No es simplemente que usted tenga algunos frutos uno que otro en común, sino es que tenga todos en su vida. Es tenerlos y usarlos en los momentos más difíciles, no es solo tener amor por su amiga, es amar a su enemigo (fue eso que Dios me enseñó y me mostró), es una alegría inmensa, sobrenatural que invade cualquier momento difícil.
Entendí que el bautismo en el Espíritu Santo es una transformación sobrenatural, Él da el poder para que usted sea alguien que nunca iría a ser con sus propias fuerzas. Si usted quiere tener el bautismo en el Espíritu Santo, ¿cómo puede Buscarlo si no se está esforzando para dar fruto? De esa manera nunca Lo recibirá.
Yo fui bautizada solo cuando conseguí el poder de vaciarme del egoísmo, miedo, orgullo y de todos mis deseos y así, Él vino sobre mí. Mientras yo solamente Le buscaba por intereses personales (de tener eso o aquello), Él no podía bautizarme, solo fui respondida cuando Le busqué con mi vida.
Y así, vino mi bautismo con el Espíritu Santo, fue tan simple, nada de emoción. Yo ya venía preparandome para ese momento. Y Él vino un domingo de Agosto de 1995. Recuerdo que hice un propósito de quedar sábado para domingo buscando a Dios, y cuando yo fuera para la reunión, solamente iría a cerrar mis ojos y, Él vendría sobre mí. Lo recibí, Él me selló, fue una experiencia que esperaba por mucho tiempo y llegó. Acuérdese que primero es necesario tener un corazón limpio y puro, estar dispuesta a Servirle de cuerpo y alma. “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. (Jeremías 29:13).
Cuando somos bautizados con el Espíritu Santo, adquirimos una fuerza interior muy grande (inexplicable) que nos lleva a propagar la Palabra de Dios a los cuatro rincones de la tierra.
Todo estaba sucediendo en mi vida de una manera concreta, ¿por qué no necesitaba quedarme ansiosa? Porque yo ya me había engañado dentro de la iglesia, ya había tenido malas experiencias. Por eso no me precipité, y finalmente tuve paciencia, puse mi parte y fui bautizada en el Espíritu Santo.
¿Usted Le ha buscado solamente para Tenerlo como una marca en su vida espiritual y ser reconocida? ¿O usted Le ha mostrado que Le desea más que a todo?
El Espíritu Santo es el poder dentro de usted y no cualquier cosa.
terça-feira, 31 de julho de 2012
Bautismo en el Espíritu Santo - 1
Después que salí de los altos y bajos, me mantuve firme con Dios. Me bauticé de nuevo, pues el otro bautismo en realidad fue solo un baño. Cada vez más estaba entregada, en la iglesia, en el grupo joven. Pero en aquel tiempo era muy diferente, había una separación de los jóvenes para las cosas de la iglesia, se trabajaba de una forma más rígida.
Quien era bautizada en el Espíritu Santo podía evangelizar, ir con los obreros a hacer visitas, sentarse con los jóvenes para orientarles. Quien no era y, estaba recientemente liberado, solo podía limpiar la iglesia, preparar el material para que los otros evangelicen, recaudar alimentos para el ABC, trabajar para las gincanas del grupo joven (era muy bueno aquel tiempo).
Yo estaba en el grupo de los recién liberados, aún era una adolescente y estaba cambiando (muy poco). Recuerdo que muchas veces yo me quedaba haciendo las cosas en la iglesia triste… porque no era bautizada en el Espíritu Santo. En verdad yo ni sabía lo que era eso, llegué a pensar que mi conversión era el Bautismo en el Espíritu Santo (hice una confusión en mi cabeza), me quedé eludida sobre eso y quise convencer al obrero del grupo joven que yo era bautizada en el Espíritu Santo (¿tiene sentido?) ¿Cómo podría Recibirlo si yo no sabía lo que era? ¿Para qué servía?
Fue cuando empecé a preguntar a los jóvenes que tenían más tiempo en la iglesia. Aun así no podía entender (yo creía que era cosa de otro mundo), cuanto más preguntaba más confundida me quedaba. En mi cabeza creía que necesitaba tener al Espíritu Santo para poder evangelizar y ayudar más. Fue ahí que comencé a quedarme ansiosa en tener al Espíritu Santo… oraba a toda hora, ayunaba, hacía propósitos a mi manera (solo por hacer y no porque Lo quería con todo mi corazón). Al punto de prestar atención a lo que el pastor hacía en la hora de la búsqueda, y ahí yo hacía todo igual (y yo pensaba: listo, ya logré hacer todo igual). Uff… ya tengo al Espíritu Santo.
En ese mismo día que imité al pastor, fui toda contenta a hablar con el obrero nuevamente. Una vez más le dije que había sido bautizada y, el obrero me preguntó: ¿usted habla en lenguas? ¿Cómo así obrero?
Fue cuando él se dio cuenta que yo estaba ansiosa y muy confundida. El obrero me orientó a leer el libro “En los pasos de Jesús”, yo tengo hace muchos años aquel libro… fue el primer libro que me ayudó (ya lo leí como 8 veces), y amo leerlo, pues habla de la importancia del Espíritu Santo, Santa Cena, oración y muchas cosas que necesitamos aprender, y lo que a mí más me gusta de éste libro es que explica de una manera muy santa, usted aprende detalles de cómo hacer un ayuno, bautismo en las aguas… Sinceramente sé que muchos pueden decir que ya lo leyeron, que ya saben lo que está escrito ahí, pero para mí todas las veces que lo leo, hasta hoy, es como si volviera en el tiempo de las primeras obras.
Entonces, muy triste empecé a leer ese libro, pues no había manera de ser bautizada a mi estilo, entonces era la hora de obedecer. Yo quería de todas maneras, pero no tenía paciencia de aprender que era eso, yo creía que tenía que ser bautizada igual a las otras personas. Comencé a preguntar cómo fue que ellas habían sido bautizadas, y apenas ellas hablaban, yo veía que estaba bien lejos de Recibirlo. En mi cabeza, yo creía que Él vendría sobre mí en forma de una paloma y, que iba a recibir poder, y me sentiría como si estuviese en las nubes… deje que pare por aquí con las imaginaciones que yo tenía ☺. Yo hasta sentía la presencia de Dios, pero solo era en la iglesia.
Me quedé mucho tiempo en esa ilusión que el Espíritu Santo era un bicho de 7 cabezas, pero aun así, seguí el consejo del obrero, y fui leyendo el libro. También escuché una predica de Gálatas 5 sobre los frutos y busqué ver si los frutos hacían parte de mi vida y, vi que ninguno de ellos lo hacía. Con la lectura del libro y la predica… fui dándome cuenta.
Usted debe preocuparse en descubrir el por qué aún no ha conseguido Recibirle en su vida. ¿Cuáles son sus intenciones en Recibirle? ¿Usted ha vivido para Agradarle? ¿Qué es lo que usted ha hecho para Recibirlo?
Continúa...
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