quinta-feira, 20 de setembro de 2012

Fruto: Longanimidad


Ésta es una cualidad genuinamente cristiana, nadie puede mostrar un carácter longánimo si no estuviera absolutamente envuelto por el Espíritu del Señor Jesús, porque ser longánimo significa SER PACIENTE PARA SOPORTAR OFENSAS.

No es el autocontrol de la naturaleza humana que hará posible ser longánimo (paciente), no es así la revelación de ese fruto, pero sí la acción directa del Espíritu Santo en el hombre interior que produce paciencia para tolerar las agresiones que ésta sociedad nos impone, por el hecho de no asociarnos en sus corrupciones; solo quien realmente ya pasó por el nuevo nacimiento tiene esa capacidad. Vamos a meditar la importancia de ese fruto:

El Señor Jesús fue experimentado y probado por el fuego de los que Le odiaban, intentando hacer con que Él actúe en el mismo nivel de agresividad, de la misma forma personas hacen eso con aquellos que por amor se esfuerzan en ganar almas para la vida eterna.

Ahí está el verdadero sentido de la longanimidad, pues, mientras que el mundo se esmera, se empeña y lucha con todas las fuerzas para destruirnos, nosotros nos esmeramos y luchamos con todas nuestras fuerzas para salvarlo.

El no-cristiano no logra aguantar las ofensas con paciencia, solo si las ofensas fueran justas a sus ojos, pero el cristiano es capaz de soportar TODO y cualquier tipo de injusticia y, aun así permanecer firme y longánimo.

La carrera no siempre es de los veloces, ni la batalla es de los fuertes. La carrera se gana con paciencia, con garra y con lo aprendido en andar con Dios paso a paso.

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