quinta-feira, 4 de outubro de 2012

¡Mientras más rápido mejor!


Trabajo, responsabilidades, casa, ropa, familia, cuidados personales (salud y espiritual), colegio, cosas para aprender, cosas para no aprender, metas, desafíos, luchas, victorias, problemas, solución… Ah, y por ahí va…  
Aparte de la revolución digital que aceleró aún más nuestra vida. Recuerdo la primera vez que envíe un e-mail, me quedé maravillada con esa facilidad. Las computadoras están cada vez más rápidas y hoy nos quedamos impacientes con una operación que lleva de 5 a 10 segundos. La regla de hoy es: mientras más rápido mejor.
Transportes más rápidos, comunicaciones instantáneas, skype, banco 24 horas, fedex, motoboy, ipad, iphone, facebook, comida rápida y etc. Ahora todo el mundo es empujado para vivir apresuradamente ¿se dio cuenta?
Vivimos apretando botones de aceleración!!! ¿Quiere un ejemplo clásico? Entramos en el ascensor y apretamos el botón de cerrar la puerta, que se cerraría automáticamente si no hiciéramos nada. Luego apretamos el botón de seguir varias veces ¿para qué?

No solamente las máquinas están más rápidas, el ser humano también está viviendo apresuradamente. ¡La consecuencia de eso es devastadora!
Del punto de vista de DIOS ¿sabe lo que es necesario para solucionar eso? No necesitamos más tiempo en el día, necesitamos más del Señor Jesús en nuestras vidas. ¡Yo me incluyo en éste asunto también! Quien busca más a DIOS, encuentra la energía para vivir en un mundo de personas tan desesperadas y ansiosas que viven ocupadas, estresadas y solo mantienen la calma a base de medicamentos.
No podemos dejarnos llevar con la aceleración de éste mundo, seamos más cuidadosas con nuestra comunión con Dios, y más atentas por lo que Dios nos ha dado que es tan valioso.
 “pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)

Es eso, la esencia de la energía para vivir es tener comunión con Dios, porque fuimos hechos para depender de Él, para alimentarnos de Él, para beber de Sus palabras, para vivir en comunión con Él.
Eso fue el jalón de oreja que recibí de Dios hoy y me hizo detener todo y rever todo lo que he hecho, cuales son las prioridades que vienen primero, y en lo que tengo que vigilar para no dejar que el diablo robe lo que Dios ha dado: ¡Su Palabra! Si estoy como la mayoría, no tendré la atención necesaria para lo que Dios me quiere dar… la tendencia es acelerar mucho más y, si no cuidamos podremos dejar de hacer la voluntad de Dios sin percibir y creeremos que lo estamos haciendo ¡Ahí es el final!

¡Mucho Cuidado!

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