sexta-feira, 17 de agosto de 2012

El Fruto del Espíritu Santo – 5to. Día


Éste es un asunto menos complicado de entender, sin embargo es el más difícil a realizarse, no es difícil tener acceso, pero muchos terminan preocupándose más con los dones del Espíritu y dejan de lado el ejercicio constante de una vida que refleje el carácter de Dios.

Y también es muy fácil manifestar los frutos espirituales con personas lejanas a quienes no vemos seguido, que a aquellas personas que viven con nosotros y que notan constantemente nuestras actitudes. Para éstos es más difícil, y hasta imposible.

El fruto del Espíritu es dado naturalmente ¿Usted ya vio a algún árbol exprimiéndose para dar fruto? ¡Claro que no!

Sabemos que el fruto es el resultado final de lo que se planta, vamos a entender más a fondo: si alguien pretende cosechar un determinado fruto, primero tiene que plantar la semilla de ese fruto para cosechar ¿cierto?

Pero lo que sucede muchas veces es que muchos se olvidan de sembrar (actitudes) o se cansan de sembrar. Y después se sorprenden cuando la buena cosecha no viene (el Bautismo en el Espíritu Santo). Muchos quieren los frutos del Espíritu Santo, pero muchos no comienzan a sembrar con actitudes la semilla, esperan que el Espíritu Santo descienda sobre ellas para que después tengan los frutos, pero no es así.

Si yo quiero tener los frutos del Espíritu Santo, primero necesito ser un buen agricultor, preparar la tierra apropiada (preparar mi vida, limpiar mi corazón y comenzar a practicar estos frutos, ¡mostrar que yo quiero! ¡Que yo deseo!). Si pasa una situación que la emoción me dice que tengo que estar triste, yo voy a actuar con alegría porque quiero tener ese fruto en las dificultades, creo que Dios es conmigo, si mi amiga me decepciona, para éste mundo lo normal es tenerle odio, pero, yo sé que puedo escoger amarla porque yo tampoco soy perfecta, cualquier situación que pasa usted puede escoger (sacrificar) y practicar un fruto del Espíritu Santo, usted va mostrando que quiere.

También hay veces que el agricultor planta y la lluvia no es suficiente para una buena cosecha. Siembra, pero viene la tempestad y lleva la semilla muy lejos. A veces él planta, pero vienen los insectos y acaban con el cultivo. Pero, ni por eso él deja de plantar. Es persistente porque sabe que a su tiempo la cosecha vendrá (¡quien quiere ser bautizado en el Espíritu Santo no se cansa! ¡No desanima! El lucha hasta el fin, hasta llegar el… ¡Ah que Día!).

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