sábado, 11 de agosto de 2012

¿Quiere ser un Diamante?



Hoy leí sobre el proceso de cómo es hecho un diamante, me hizo reflexionar y me gustaría compartir con usted :-)

El valor del diamante es medido por su grado de pureza y por su forma después del corte, y así sucede con nosotros también. Dios nos moldea y nuestro valor espiritual aumenta cuando nos purificamos de los pecados y de las heridas emocionales, eso va sucediendo a medida que somos moldeados por personas a nuestro alrededor, que a pesar de las dificultades, nos vuelen mejores y más capaces de enfrentar los problemas del día a día.

Cuando el diamante es perfectamente moldeado, la luz es reflejada de una cara a otra hasta ser dispersa hacia la parte superior del mismo. Eso es lo que sucede cuando dejamos que Dios nos moldee delante de éstas personas, no actuamos de una forma inadecuada, inapropiada, sino que dejamos que la luz de Dios pase por todos los rincones de nuestro ser, brille en nuestro rostro y resplandezca en nuestras actitudes.

Si nosotros queremos que realmente la actuación de Dios sea manifiesta en nuestra vida es necesario que dejemos que el Espíritu Santo nos moldee, sólo así veremos la luz brillando en todas las áreas.

Entonces, si usted está pasando alguna lucha, alguna dificultad con personas, recuerde que Dios está moldeándole, porque Él quiere ver un brillo perfecto en su vida, ¿y esas personas? Ellas están siendo usadas para bendecirla.

“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”(Hb. 12:6-7).

La disciplina de Dios nos transforma en Diamantes.

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