quarta-feira, 12 de junho de 2013

Una de las virtudes que tenemos que tener


La hospitalidad es una virtud que debe ser practicada por todos los que desean agradar a Dios. En el diccionario la palabra “Hospitalidad” es buena acogida, amor a los extraños, ella es semejante a la palabra hospital, hotel (donde reciben personas extrañas).

Ser hospitalaria es recibir y tratar a las personas bien. Podemos ser hospitalarias en nuestra casa, en nuestra iglesia, en nuestra escuela, en nuestro auto, en nuestro trabajo, etc. Sepa que es ejercitar el amor al prójimo y cumplir la regla de oro dada por el Señor Jesús: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” (Mateo 7:12).

Para quien quiere servir a Dios es una de las virtudes que un siervo necesita tener, principalmente quien quiere servir en el Altar.

Hoy en día muchos han sido individualistas y se cierran en ellos mismos; eso infelizmente ha matado ésta bella virtud en la vida de muchos. La hospitalidad ha sido algo raro hoy en día. Personas que muestran frialdad y falta de consideración para con el prójimo. Transportan su egoísmo, falta de consideración y falta de amor, pues tienen todas las condiciones de practicar la hospitalidad y no lo hacen.

Nosotras como siervas de Dios, como cristianas, como obreras y hasta nosotras que servimos en el Altar necesitamos ser hospitalarias con las personas, cuando llegan en la iglesia, recepcionarlas como si fuesen el Señor Jesús (esa actitud tiene que ser natural), nosotras somos la carta de visita (de la forma en que nos comportamos mostramos o no al Señor Jesús), una vez entendiendo eso y practicando, tendremos una referencia mayor para traer personas hacia Dios, ahora, cuando no somos hospitalarias, podemos hasta truncar los planes de Dios con aquellas personas que llegaron a la iglesia y no fueron recepcionadas con hospitalidad.

Hay personas que reciben tan bien, cuidan con tanto cariño y amor, que llega hasta calentar el corazón del huésped aunque no lo conozca. Estas personas practican la hospitalidad,  y esto, es una virtud admirable en sus vidas, que muestra la presencia viva de Dios y un amor que habla alto al corazón de las personas.

Tengo certeza que usted también conoce esos dos tipos de personas y sabe la diferencia que la hospitalidad hace. Nosotras debemos hacer de la hospitalidad una práctica en nuestras vidas. Ya oí decir a personas que no vuelven a determinados lugares por causa de la forma fría en que fueron tratadas. Infelizmente tenemos muchas en nuestro medio que no son hospitalarias, y eso es una pérdida para el reino de Dios. No sea una más.


Creo que un buen comienzo sería lidiar con las personas con mayor buen humor, con una sonrisa en los labios, con educación, con respeto, tratándolas como nos gustaría que nos traten.

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