domingo, 9 de junho de 2013

Mi experiencia – Zona de Comodidad

Hola,

Sra. Graciele usted pidió a las esposas de pastores que tuvieran un testimonio de como salió de la zona de comodidad y como venció su inseguridad, entonces decidí enviar el mío, para que yo pueda ayudar a alguien.

Mi nombre es Ana Paula y estoy haciendo la obra de Dios en Argentina, puedo decir que mi testimonio no es solo de lo que ya pasé y sí de lo que vengo venciendo todos los días con la ayuda del Espíritu Santo. La meta del diablo es intentar hacer que veamos nuestros defectos, porque así él lanza la inseguridad y luego la duda, todas nosotras que servimos a Dios pasamos por eso, principalmente quien está en el Altar hace poco tiempo.

Yo tuve y tengo que vencer varias barreras, apenas me casé fui a vivir a Argentina, entonces me tuve que adaptar a tres cosas al mismo tiempo: al matrimonio, otra cultura y al Altar. ¡Qué guerra! Cuando llegué fuimos a vivir dentro de la iglesia y me acuerdo como si fuera ayer, que a veces me paraba en medio del salón, solita y decía: “Mi Dios ¿será que lo lograré?” Confieso que me sentía tan pequeñita para responsabilidades tan grandes, era todo nuevo y yo como siempre oía decir que la esposa de pastor tiene que prácticamente ser la mujer maravilla, siempre me decían así: “cuando usted se case tiene que ser ejemplo en todo, mire, aproveche para hablar como obrera, porque después que usted se case, una falla suya puede ser fatal”

Entonces, esas frases atormentaban mi cabeza, porque todo lo que no lograba hacer bien, me hacía sentir en el piso, no estaba consiguiendo ser esa mujer maravilla que tanto hablaban y con eso el diablo no perdió la oportunidad, comenzó a bombardear con pensamientos de duda, complejos y creaba hasta situaciones para sentirme disminuida. Prácticamente yo no hablaba nada en castellano, recién había llegado de Brasil, solo que mi voluntad era atender a las personas en la iglesia, estar cerca de las obreras, pero siempre que yo intentaba hablar, las personas no me entendían, me fui quedando frustrada con eso que me cerré por un tiempo, yo ayudaba a mi esposo en lo que podía en la iglesia, pero siempre cuando iba a hablar con alguien el diablo decía: Nadie te va a entender. Y realmente era así, solo Dios.

Las luchas comenzaron a surgir, que son totalmente diferentes de las luchas de quien sirve en el atrio y la única cosa que pedía a Dios era que me ayude, todos los días luchaba contra esa maldita voz de duda, luchaba contra aquel maldito complejo, llegué a pensar que no lo lograría, porque estaba siendo muy difícil de adaptarme y yo con aquella idea que me decían que la esposa de pastor tiene que ser prácticamente “perfecta”, eso me sofocaba mucho, había veces en que me encerraba en la oficina de mi esposo y lloraba sin saber cómo iría a vencer, no estaba logrando ser una buena esposa, no estaba logrando auxiliar a mi esposo, no estaba logrando aprender a hablar fácilmente, las luchas eran cada vez más difíciles, en fin, no estaba logrando ser “perfecta”, como dijeron que yo tenía que ser, yo siempre le pedía a Dios que me capacitara, que me ayudara en ésta nueva etapa, siempre pedía a Dios para que me dé condiciones para vencer cualquier desafío, en verdad Dios ya me había dado condiciones para vencer, lo que yo necesitaba hacer era parar de imponerme límites y dejar que el Espíritu Santo me use. Recuerdo que al final del año pasado hice una oración sincera a Dios de todo lo que me estaba sucediendo y Dios simplemente me habló así, fue tan claro que parece que realmente estaba oyendo su voz :-)

“Antes que estés aquí, Yo ya sabía de tus cualidades, tus defectos, Yo ya sé en qué necesitas cambiar, Yo ya sé de todo, es más Yo te conozco mejor que tú misma, Yo te escogí por lo que eres, por tu corazón, Yo no escojo a los “perfectos”, Yo escojo a los defectuosos, porque en estos Yo puedo moldear a mi manera”.

Percibí que ya tenía todas las condiciones para vencer, necesitaba ignorar esos malos pensamientos y seguir adelante porque Dios estaba y está conmigo, pero tuve que tomar actitudes y mi actitud fue comenzar a actuar, yo no iría a permitir que el diablo me impidiera, cambié, comencé a creer en la capacidad que Dios me había dado, comencé a tomar actitudes, porque vencemos al diablo cuando tomamos actitudes, no permitía y no permito más que aquella maldita voz venga a impedirme que sea un instrumento en las manos de Dios. Y hoy aun no hablando bien el castellano, auxilio a mi esposo, hago reuniones con las obreras, educadoras de la EBI, atiendo al pueblo y sigo adelante y Dios me ha usado. Y, en cuanto a las luchas, ellas nunca van a terminar, pero ahora yo sé que puedo vencer todo :-) porque descubrí que tengo una fuerza que ni yo misma sabía que tenía (pero Dios sí lo sabía) :-) 

¡Ah! Descubrí que nunca seré la súper esposa, voy a seguir con mis defectos, claro buscando cambiarlos, soy humano, pero eso no importa, porque lo que me interesa es ser de Dios.


Dios ya cree en nuestra capacidad, lo que muchas veces ha impedido que Dios nos use, somos nosotras mismas que no creemos en nuestra capacidad.

Bueno, Sra. Graciele es eso, intenté resumir un poco :) espero que haya contribuido. Besos en la fe, ¡que Jesús le bendiga! Cualquier cosa estoy a disposición.

Ana Paula Santos – Argentina.

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