quinta-feira, 13 de junho de 2013

¿Cuál ha sido su reflejo?

Es muy fácil y cómodo querer ayudar a las personas hablando lo que ellas tienen que hacer, porque nosotras mismas no lo hacemos. Es muy cierto cuando dicen que ¡nuestras palabras serán probadas!

Cuando queremos ayudar a alguien o influenciar personas para Dios, primero necesitamos tener TEMOR al mirar nuestras actitudes (¿qué es lo que hemos reflejado en nuestra vida?) ¿Será que estoy practicando eso que voy a decir? ¿Será que realmente mis palabras pesan para presentar a un DIOS GRANDIOSO? ¿Será que las personas ven a Él en mi vida y en mis actitudes? Cuando tenemos ese celo de analizarnos a nosotras mismas, naturalmente estamos influenciando a las personas para Dios.

No es que usted sea perfectita, pero sí tener conciencia de sus actitudes en lo que habla y hace, eso hace toda la diferencia.

Hablar o escribir bonito sobre las cosas de Dios o tener un discurso (una labia) que deja a cualquiera de boca abierta con relación a lo que tiene que hacer, pero en la práctica no es igual. Sepa que, más tarde o temprano todas las palabras y discursos maravillosos serán un mal ejemplo e influenciará a otras personas a ser iguales, tiene fama de que vive pero en realidad está muerto.

¡Vamos a influenciar a las personas para Dios con nuestras actitudes! ¿Y, cómo es influenciar con actitudes? Mostrando quien usted es (no es perfecta), siendo simple e imitadora del Señor Jesús.



Usted puede influenciar mejor con su vida que con sus labios.

Recuerde: su relación con Dios se refleja en las actitudes y no solamente con los labios, es un conjunto.

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