sábado, 5 de outubro de 2013

Día 35 + de Dios – de mí: No quiero ennoviarme

Cuando tenía 19 años escuchaba en casa a mis hermanas decirme que me iba a quedar solterona, pues ellas nunca me veían de novia con nadie y aparentemente yo no estaba preocupada con eso.
Ellas se reían y me molestaban, yo no les prestaba atención pues tenía el objetivo de agradar a Dios y no iba a cambiar los pies por las manos, yo sabía en mi interior que Dios estaba interesado más que yo en bendecirme, y estaba dispuesta a esperar el momento y la persona adecuada.
Yo había visto a muchas personas que estaban ansiosas y preocupadas, que terminaban atendiendo a los deseos del corazón y perdieron la presencia de Dios por algo en lo que podían haber esperado; pero se precipitaron, cayeron en la fe y perdieron toda la esencia de Dios en sus vidas.
Cuando Dios formó a Adán, no formó a Eva en el mismo día y ni aun así vemos a Adán pidiendo una mujer a Dios, él veía que los animales tenían compañeras y en cambio el no, pero Dios vio y como dice la escritura:
“Y dijo Dios: no es bueno que el hombre este solo; le hare ayuda idónea a él.” Génesis 2: 18
Dios se preocupó con la vida sentimental de Adán y suplió la necesidad que él tenía de tener una persona a su lado.
Dios sabe que usted necesita una persona a su lado, pero él sabe quién es esa persona, no sirve de nada que usted escoja y diga: Es ese! Usted tiene que confiar en Dios, que el haga esa elección.
Yo conocí primero a la madre de mi esposo cuando ella llego a la iglesia, yo llegue hasta ella para darle una palabra de fe y decirle que Dios iría a salvar a su hijo y hacer de él un hombre de Dios.
En la época ni me imaginaba que su hijo iría a ser mi esposo tiempo después.
Cuando mi esposo comenzó a venir a la iglesia, mi prima y yo (que en la época era mi auxiliar en mi grupo de jóvenes) lo invitamos para nuestro grupo y el acepto.
No pasaba por mi cabeza que el iría un día a ser mi esposo, él tenía muchos problemas y estaba en los vicios de las drogas, pero yo siempre le pedía a un obrero que ya había sido liberado de las drogas para que le ayudara, y gracias a Dios ese obrero lo ayudo mucho.
Mi linda suegra frecuentaba siempre el grupo joven para incentivar a su hijo, y me comenzó a observar: también me hablaba como estaba su hijo en casa, en que tenía que cambiar y yo ayudaba como podía.
Un día ella me pregunto  si a mí me gustaba alguien o estaba de novia con alguien, mi respuesta fue bien seca: No quiero ennoviarme.
Ella sonrió y dijo: pero se va a casar un día no es cierto?
Yo respondí: Un día yo me voy a casar, pero va a ser con un hombre de Dios del Altar, un Obispo puede ser! Jajaja. Ella se sonrió y me pareció muy feliz…
Después en casa ella le dijo a mí esposo: Porque usted no ora con Fabiane? Y mi esposo respondió que no, que él y yo no teníamos nada en común, que ni pensar una cosa de esas, que la respuesta de él era no!
Después de casi un año que él estaba en la iglesia, estaba muy diferente entregado para Dios y dedicado a ganar almas, y comenzó a llamarme la atención, pues veía que el carácter de él era de un hombre de Dios y amaba las almas así como yo.
Pero yo no daba el brazo a torcer y amarraba aquel sentimiento y a veces llegue a ser antipática solamente para mantenerlo lejos de mí, pero parecía que todo conspiraba en contra de eso.
Yo no quería equivocarme y oraba pidiendo que Dios quitara ese sentimiento de mi, pues yo quería la persona ideal, hasta que un día…
En otro post les voy a contar lo que paso para Dios actuar en mi vida.
Pero de hoy en adelante usted va a colocar su corazón en Dios y en las cosas de Dios, va a permitir que Dios se preocupe, pues si está preocupada él no va a hacer nada!
Deje a Dios disponer lo mejor para usted y no haga suposiciones, apenas confié en sus cuidados.

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, la que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y el  antes de todas las cosas, y todas las cosas en el subsisten.” Colosenses 1: 16-17

Fabiane Cunha

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