segunda-feira, 30 de setembro de 2013

Día 30 + de Dios - de mí: Nunca abandone su primer amor

Cuando tuve mi encuentro con Dios sonreí de verdad, nunca me había sentido tan completa y en paz.

Estaba viviendo mi primer y único amor, no quería nada más y eso incomodaba mucho a algunas personas; recuerdo que aún orando de madrugada y con las puerta cerrada siempre alguien venía a reclamar del sonido de mi voz, muchas veces yo veía que era el diablo para quitar mi foco, pero yo no paraba de buscar, disminuía el sonido de mi voz más nunca la intensidad de mi busqueda.

Yo tenía un objetivo que era ganar almas y servir a Dios.

Cuando me casé, mi esposo y yo siempre estábamos en el mismo propósito y nuestro placer siempre fue estar envueltos en ganar almas.

El trabajo del grupo joven era muy gratificante, quedarnos con los jóvenes nuevos y ver en ellos la sed de aprender las cosas de Dios, de como ganar almas, servir a Dios y ser bautizado con el Espíritu Santo era el foco principal.

Esos siempre eran nuestros asuntos, pata nosotros era lo máximo cuando llegábamos de la evangelización y cada uno contaba una experiencia de como fue usado para traer más personas a la iglesia y de estar acompañando siempre y ayudando a buscar esas personas.

La práctica de las primeras obras es de hecho el verdadero amor.

Muchas personas quieren ese primer amor pero no quieren hacer la manutención para que el siga vivo, eso no depende de Dios y si de nosotros.

Cual es nuestra intención real en la obra de Dios?
Cuando estoy dispuesta a mirar con buenos ojos a las personas independientemente del título o posición, y de nunca despreciar esas cosas que nos hicieron llegar donde estamos y ser quien somos y para q fuimos llamados.

Ese es el secreto de su supervivencia espiritual; mantener la llama de su primer amor y nunca abandonar ni despreciar las primeras obras.

Usted va a revisar sus conceptos y valores, y va a añadir en su vida lo que la conecta a Dios, va ha protegerse de todo lo que quiera quitarle ese foco, pues eso si vale la pena y de eso depende su salvación.

"Le contestó Jesús: El que me ama, obedecera mi palabra, y mi Padre lo Amara, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió" Juan 14: 23-24

Fabiane Cunha

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